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Argelia

La economía argelina se caracteriza por ser altamente dependiente del petróleo y el gas, y por tanto muy vulnerable a los cambios en los precios de dichos productos. El país se ha visto gravemente afectado por la caída de los precios del petróleo desde 2014, a lo que ahora se le suma la caída por la llegada de la pandemia y la consiguiente disminución en el valor de sus exportaciones. En los últimos años el crecimiento del país se ha visto obstaculizado por la caída en el valor agregado del sector de hidrocarburos y por la desaceleración del consumo privado y la congelación de las inversiones públicas como resultado de los recortes presupuestarios. Ahora, se espera que el PIB se contraiga un 4.4% en el mejor de los casos, y se espera que la pérdida potencial de los ingresos fiscales y no tributarios relacionados con la caída de las exportaciones de petróleo conduzca a déficits presupuestarios de hasta el 17% del PIB en el peor de los casos. El déficit por cuenta corriente seguiría esa trayectoria debido a la congelación o aplazamiento de ciertas inversiones extranjeras directas, pudiendo así alcanzar el 20% del PIB. El país sufrirá también la caída de las remesas de diáspora debido a la desaceleración general de la actividad económica en los países donde viven sus ciudadanos. Sin embargo, no se espera que el país enfrente presiones inflacionarias, y el crecimiento podría recuperarse en 2021 gracias a una mejora en los precios de los hidrocarburos y un efecto recuperación.

La apertura comercial de Argelia se sitúa en un nivel medio-bajo y su inserción económica internacional es reducida. España siempre ha sido un socio comercial importante para Argelia, pero en 2017 su importancia se ha reducido ligeramente y ha pasado a ser su tercer cliente, después de Italia y Francia, y su quinto proveedor, siendo China el primero seguido de Francia, Italia y Alemania. Para el año 2019 España recupera la tercera posición, tanto en cliente como en proveedor, ocupando el primer puesto Francia seguido de Italia para el primer caso, y China manteniendo su liderazgo como principal proveedor. En los últimos años, se han aplicado medidas proteccionistas y restricciones a las importaciones como la Ley de Finanzas Complementarias 2018, que perjudican al comercio exterior del país y en cierto modo a los productos españoles. Con esto, el gobierno pretende proteger la producción nacional y llevar a su industria hacia una diversificación. La inversión extranjera también se ve limitada con estas medidas: por un lado, la participación de capital extranjero debe ser inferior al 50%, y por otro lado se imposibilita a las empresas a contraer préstamos en el extranjero.

Las autoridades argelinas mantienen un ambicioso plan de reformas estructurales cuyo principal objetivo es mejorar el clima de negocios, donde se incluyen la apertura de carga marítima y aérea al sector privado. Estas reformas también tienen la intención de mejorar la regulación empresarial, la gobernanza y la transparencia, así como reformar el sistema de pensiones y modernizar el sector financiero. El principal desafío al que se enfrentan es a mantener la estabilidad de precios y lidiar con las presiones inflacionarias mediante un entorno de liquidez excedente que perdure en el tiempo.

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Fuentes: ICEX y African Economic Outlook

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